Estamos en vacaciones y todos en mayor o menor medida hemos hecho turismo o hemos realizado algún viaje, para ver a algún amigo o familiar o simplemente para relajarnos. Hemos ido en avión o en barco, en coche, en tren, en bici…o en lo que sea.
Y hoy quería hablaros precisamente de viajes, bueno específicamente de un viaje que podemos encontrar en la Biblia. Un viaje que se convirtió en un milagro espectacular de Jesús. Un viaje que muchas veces nos han contado pero nunca lo hemos podido ver. Y es que a veces para ver las cosas hay que tener los ojos muy bien cerrados.
Sin embargo yo voy a hablaros de un milagro que fue espectacular a los ojos del ser humano y que si cualquiera de nosotros lo hubieramos visto hubieramos creído fácilmente.
Mateo 14:22-33. Jesús anda sobre el mar. Y en este viaje aparecen tres protagonistas, el fundamental que es Jesús, los discipulos que se encontraban en la barca y entre todos ellos Pedro.
Pedro a lo mejor porque era pescador tenía un poco menos de miedo al mar y a la situación de olas y de tormenta en la que estaban. Pero Simon Pedro fue el primero que nos muestra el evangelio que llamó Jesús, junto a su hermano Andrés, y en su corazón había una promesa del Señor las primeras palabras que les dijo “venid en pos de mi, y os haré pescadores de hombres”. Y es que vemos como aunque la Biblia no nombra a Pedro como el discipulo amado, si que recibe aun así un trato especial. Es el primero en ser llamado, Jesús sana a su suegra en Mateo 8:14-17, la confesión de Pedro que por su carácter se nombra portavoz de los discipulos le reconoce como Cristo, Pedro es el que por defender a Jesús le corta una oreja al soldado… siempre es él el que da el primer paso, su carácter impulsivo que muchas veces le hacía meter la pata muchas veces también le hacia ser diferente que los demás.
Y es que en esta imagen que nos ofrece vemos a un Jesús espectacular mostrándose a sus discipulos, unos discipulos que aunque conocían a veces no los mostraban con miedo esos discipulos somos nosotros y ese Pedro que salta de la barca y pone a prueba a Jesús podemos ser cualquiera de los que estamos aquí ahora, cualquiera que decida andar y mirarle y olvidarse de todo lo que hay alrededor. Y es que ese mar embrabecido es en el mundo en el que vivimos hoy y esa barca que utilizamos para navegar por el que parece que nos protege es lo que nos pide el Señor que saltemos.
Empezamos un año nuevo, donde unos no saben aun lo que van a hacer, no saben si trabajaran o estudiaran, otros estan eligiendo que van a estudiar, otros no tienen claro si lo que hacen es en realidad lo que les gusta, otros buscan trabajo y no lo encuentran y otros pues seguiran en sus trabajos o estudios igualmente no exentos de problemas. Y es que cada año tiene sus propios problemas. Pero ese salto que el Señor nos pide que hagamos que saltemos de la barca y que te arriesgues y si no confías aun lo suficiente en Dios, haz como Pedro y ponle a prueba, pero salta y anda sobre las aguas.
Da igual como lo hagas muy despacio o muy deprisa corriendo, con tacones, con vans, con converse, con chanclas o descalzo pero mojate tus pies y mira a Jesús y anda hacia él en cada cosa que hagas. Porque ¿qué es fe sino?. Por fe entendemos en Heb 11:1 “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. 1 Corintios 13:12 puede que no veamos bien el camino a seguir, puede que conozcamos en parte, pero anda por fe, que cada decisión que tomemos este año haya fe en que el Señor, que en cada problema que afrontemos tengamos fe en Jesús, que en cada alegria también haya fe. Y si en tu camino andando por un mar de tormentas mirando hacía Jesús a veces tropiezas y te empiezas a hundir, grita como hizo Pedro Señor salvame. Puesto que el nos promete que aunque tu caigas no quedaras caido (salmos 37:24) porque el te tiene de su mano.
Para que cuando al fin te encuentres con Jesús te diga ¡Hombre de poca fe! ¿por qué dudaste? Porque eso significara que estas abrazado a él.
Es mi deseo que todos empecemos otro año de trabajo o de ilusiones, de esperanzas, lo hagamos estando ciegos y dejando que sea Dios que sea nuestros ojos y nos diga como andar, andemos por fe.
Muchas veces si no cierras bien los ojos muchas cosas no se ven.
Me he embriagado del olor a azahar contagiando a sus habitantes de buen humor, he escuchado el silencio que envuelve caminos perdidos, he tocado la historia con mis propias manos y esa luz tan intensa que por un momento he creido que podía ver soy ciego pero eso no quiere decir que todo lo que he descrito no exista.
Pues porque debo poner mi fe en Jesus? Que es lo que lo hace a el, mas confiable que otros seres humanos?
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