jueves, 27 de enero de 2011

La oración y los hijos



Seguramente muchos de nosotros hemos escuchado varias predicaciones sobre el tema de la oración. Seguramente todos aquí sabemos como elevar oraciones de alabanza, de gratitud, de confesión, de intercesión o NO. Pero, ¿sabemos como elevar oraciones por nuestros hijos?
Como padres, la mayor parte del tiempo oramos por nuestros pequeños y también por los ya grandecitos, de una forma ambigua. Cuando oramos por ellos la mayor parte del tiempo lo hacemos dentro de un contexto de crisis. No es sino hasta que nos enteramos, y eso por una tercera persona y a veces ajena a la familia, que nuestros hijos andan mal que entonces corremos delante del Señor y entonces ¡empezamos a orar por ellos!

Pensamos que porque están en el círculo de la iglesia, todo anda bien. Esta “falsa seguridad” nos lleva a bajar la guardia, a tal punto que cuando oímos algo a cerca de ellos decimos “no, si mi hijo es un cristiano”.

Una historia:

Un día un padre salio a pasear con su pequeño hijo. Como era verano y hacía calor, el padre se acostó debajo de un árbol mientras el niño jugaba a su alrededor. El padre se durmió y mientras dormía el niño se alejó de él. Cuando despertó lo primero que hizo fue buscar al niño.
Después de buscarlo por largo tiempo llegó al borde de un precipicio y mirando hacia abajo vio entre las piedras y los árboles el cuerpo sin vida del pequeño. Pues el niño se había caído en el precipicio.
¡cuantos de nosotros creemos que nuestros hijos están seguros! Cuantos de nosotros dormimos en lugar de orar por nuestros hijos, mientras ellos se van acercando al terrible precipicio del mundo.

A veces pensamos que nuestra responsabilidad es solamente traerlos a la iglesia o al culto. Pero eso no es todo. Hay un elemento importante que solamente nosotros como padres podemos activar y ese elemento es la oración.
Nuestros hijos están rodeados de toda clase de influencias malévolas que no solamente atentan contra su vida espiritual sino la física también. Hay muchos padres cuyos hijos están en la adolescencia. Para ellos es el tiempo de las ilusiones, los sueños, rebeldías, cambios físicos, definición de la profesión, y por supuesto el tiempo de las amistades.

Pero para los padres es el tiempo de mayor preocupación y vigilancia. Es el tiempo de los conflictos entre padres e hijos. Hoy padres cristianos fieles y ejemplares sufren por sus hijos. Lloran por sus muchachos que han abandonado el hogar, por las hijas que han quedado embarazadas antes de casarse, por los que se involucran en las drogas, el sexo o ... Seguramente algunos penseis que me estoy refiriendo a la gente que no conoce a Cristo. Pero no, lo que he mencionado anteriormente está latente en los hogares de algunos de nuestros padres cristianos.

Por eso ¡debemos entregarlos al Señor! Desde antes, durante y después de su nacimiento. Por eso es muy importante que tomemos en serio el acto de presentación de nuestros niños al Señor. Este es un acto que va más allá de ser un rito religioso. Es significativo porque presentamos a nuestros hijos a Dios como lo que verdaderamente son: un regalo de Dios.

La entrega que Ana y Elcana hicieron delante del Dios era completa e irrevocable. Envolvía un elemento importante: FE. y, ¿qué podemos decir también del ejemplo de Abraham y su hijo Isaac?. Creo que esta es la prueba de fe más grande que padre alguno haya tenido que enfrentar con respecto a su hijo.

¿En dónde está la clave? “Los hijos son una herencia del Señor”, ¿has entregado completamente tus hijos al Señor? Muchas veces la situación de un hijo se encontrará totalmente fuera de nuestro alcance. Muchas veces usted y yo nos hemos preguntado ¿cómo puedo ayudar a mi hijo a pasar este momento difícil? La respuesta nos la da la Palabra de Dios: “Los hijos son una herencia del Señor” (Sal. 127:3) 

“Este es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva,
estará dedicado a él” (1 Sam. 1:27-28).

Dedicar nuestros hijos a Dios significa que no solamente dependemos del Señor para que nos ayude a criarlos, sino que los aceptaremos tal y como Dios los ha creado.

Es hora de dejar de luchar con nuestras propias fuerzas y permitirle al Señor que nos enseñe a saber cómo orar por nuestros hijos.
Si el Señor no edifica la vida de nuestros hijos, en vano nos esforzamos. Si el Señor no cuida de nuestros hijos en vano nos desvelamos y preocuparemos.
El Señor Dios todopoderoso estará siempre al lado de nuestros hijos. Porque “nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios” (Sal. 20:7).


domingo, 23 de enero de 2011

Gesto de amor


¿Cada cuanto tiempo vemos algún gesto de amor en nuestras vidas? que sociedad más complicada o fría en la que el mundo solo mira por sí mismo. Hoy hace un gran frío pero no porque los telediarios digan que en numerosas provincias se ha dado la alarma por bajas temperaturas. Sino porque vivimos en un tiempo en el que el frío forma parte de nuestro corazón hasta en pleno verano. Un lugar que te exige empujar todo lo que puedas en el metro para salir un poco antes que el de al lado para llegar al trabajo. Pisar al de enfrente si para ello tu sales beneficiado. Tiempos complicados en los que no estamos para que se nos pidan muchos gestos de amor desinterasados. Enfermedades que afectan a una gran parte de la sociedad, cánceres, accidentes de coche, violencia de género... 

¿Quién es capaz de ponerse en el lugar del otro, aunque en ello uno pierda parte de su dignidad, parte de su vida? son muy pocos los gestos de amor que suceden hoy en día. Y cuando aparecen son considerados o interesados o fortuitos o lo que sea, excepto un gesto de amor. Y es que el amor en nuestros días se ha enfriado. 

Es por ello que el video de hoy, de una fundación contra el cancer hace reflexionar al ser humano sobre la necesidad que existe hoy en día de gestos de amor ante la gran cantidad de problemas que afrontamos todos.

Es verdad que no es el mejor momento, que no hay dinero, trabajo, ni ganas. Pero si cada uno diéramos un poquito de nuestro amor al de al lado, un poquito de ayuda, de compromiso, de lealtad, de ponernos de su parte, podríamos cambiar algo de esta complicada situación.
Hubo alguien en esta tierra que fue capaz de ponerse en la piel de cada uno de nosotros a pesar de que aún no existiéramos. Fue capaz de darlo todo por cada uno de nosotros aunque no lo mereciéramos. Fue capaz de darlo todo por nosotros hasta la muerte. Ese fue Jesús. En un mundo con cáncer Dios se dio a sí mismo para que pudiéramos ser sanados, solo falta que cada uno eliga si ser salvado o no. Como cristianos estamos llamados a ser constantes en los gestos de amor con las personas que lo necesitan, empezando por nuestras familias, hasta por aquellas personas que no conocemos de nada. Estamos llamados a ofrecer esperanza al mundo, ayuda al necesitado, energía al cansado. Como cristianos debemos ser como esa niña que es capaz de cortarse el pelo para ofrecerlo al que no lo tiene, a su hermano.

La pregunta que me surge ya no como cristiano, sino también como humano ¿Nos cortamos el pelo para dárselo al que no lo tiene, aunque nos quedemos llenos de trasquilones y feos?¿nos ponemos en el lugar del de al lado? Gestos de amor son necesarios, ofrezcamos amor para cambiar este mundo.
¿Cuando fue la última vez que hiciste algo por alguien, o que alguien hizo algo por ti?, puede que ni te acuerdes o puede que nadie hiciera nada por ti nunca, pero que nadie te diga algún día que tu no hiciste nadie por alguien cuando este lo necesitaba.

Se llama empatía, se llama amor, se llama valores, principios, se llama Jesús, se llama Dios.

miércoles, 19 de enero de 2011

the fun theory

si tuvieras que elegir entre subir unas escaleras mecánicas o unas escaleras normales pintadas como la forma de un piano. ¿Cuál elegirías? las mecánicas por supuesto así hago mucho menos ejercicio. ¿Pero si las escaleras pintadas como un piano sonaran como un piano de verdad?. este es el video que hoy quiero compartir. En una ciudad alemana surge la idea de en una boca de metro hacer un experimento. Hay dos tipos de escaleras unas mecánicas y otras normales pero no tan normales porque parecen como las teclas de un piano y suenan. La gente cuando ve que suenan deciden pasar de las mecánicas y experimentar las nuevas escaleras, que aunque uno tiene que hacer ejercicio para subirlas ese esfuerzo se ve recompensado por una experiencia única subir escaleras e ir produciendo música.

Subió un 66% más de gente que normalmente coge las escaleras normales, mientras que las mecánicas, esas que son tan comodas y que nos ayudan a descansar por una vez en todo el año se vieron sustituidas por otras musicales.

Y es que acaso nuestro día a día no es una escalera con escalones donde muchas veces se hacen muy pesados. Y cuando vemos otra manera más fácil de andar por la vida la cogemos aunque no sea lo mejor para nuestra vida.

Me gusta la idea de unas escaleras musicales, que nos exigen un esfuerzo porque somos nosotros las que con nuestras piernas las tenemos que subir, sin embargo tenemos la recompensa de experimentar algo diferente que los otros muchos que van por las escaleras mecánicas se pierden, una música que nos acompaña y nos lo hace más ameno.

La vida del cristiano es así, podemos elegir el subir por una escalera mecánica para salir bajo tierra, son mucho más cómodas no nos exige nada y no tenemos que hacer nada más que subir. Sin embargo Dios nos llama a ir por unas escaleras más especiales, que a lo mejor a simple vista no nos apetece coger, porque ya las vemos todos los días y nos ocupa en primer lugar, más tiempo en subirlas, más aburridas, más costosas, un esfuerzo físico e ir la mayoría de las veces subiéndolas solo mientras los demás te adelantan por la derecha. Pero lo diferente y ahí está el kit de la cuestión, es que esas escaleras lógicamente tan a primera vista inferiores a las mecánicas te ofrecen una experiencia única. Soledad nunca porque lleva una música que atrae a la gente a pesar del esfuerzo, tristeza nunca porque que hay más alegre que la música. Capacidad de tu mismo elegir lo que suena, y no hacer como se supone que hace todo el mundo. 

Las escaleras musicales demuestran que Dios es diferente pero merece la pena. ¿quieres probarlo? da un paso y empieza a escuchar la música, puede que sea difícil muchas veces y no apetezca otras cuantas, pero merece la pena, en ella hay música, alegría, esperanza, confianza. amor. Tan solo decídete por la escalera adecuada